En la casa había un reloj, que nunca sonaba, pero que siempre daba la
hora... los padres, siempre decían que era mejor que no sonase, su
"tic-tac". Decían que era mal augurio, que en cuanto ese reloj sonaba
algo bueno o malo pasaba... pero siempre igual de bueno que de malo, y siempre
uno tras el otro. Harto en su impaciencia, el niño intento que emitiera algún
sonido, que pasara algo, para inconsciencia del, que quería saber hasta qué
punto era real.
Le dio cuerda cada día. Exploro cada rincón, cajón y ranura de ese inmenso
reloj. Y con el paso del tiempo, semanas, meses, años... se desintereso, pero
sin dejarlo de lado. En él, había nacido un cariño y fijación hacia ese reloj
enorme.
Ya adolescente, cuando la mente esta en otros sueños...
Click-clock-click-clock... y el canto de un cuco que resonó por toda la
estancia congelando el tiempo en cada centímetro de la casa. Sonó, lo que nunca
había ni debía sonar, nunca en sus 17 años. Lleno de ilusión por el momento
singular que estaba a vivir, corrió, corrió y corrió metros que se le hacían km
hasta que llego a él... el protagonista que había helado la atmósfera de todo,
mientras él estaba absorto e incrédulo… click-clock... Dong… Dong…
No sabía que pensar, que decir o como reaccionar, pero un miedo crecía en
el a una velocidad sin precedentes, nublando toda aquella curiosidad albergada
de niño. Entonces sonido cálido de la puerta lo despertó... Era un hombre de
mediana edad con uniforme.
- Ante todo, quería darle mi pésame, pero necesitamos nos acompañe. Su
padre esta con heridas leves pero estable, su madre... su madre lamento decir,
ha fallecido.
Quedo impactado, aunque no como cabría esperar. Pensó en su curiosidad, en
la ilusión de cómo sería el sonido de ese reloj y como lo había investigado hasta
la saciedad en su infancia. Se culpaba así mismo, se odiaba así mismo, tenía el
alma desgarrada y no fue hasta que se encontró al hombre agachado en frente
suya, que se dio cuenta de que estaba gritando como jamás en su vida.
Había pasado algo bueno, había pasado algo malo. Un padre vivo… por una
madre muerta...