miércoles, 25 de mayo de 2016

Teimpos para coser lo roto



No le pedí perdón. Nunca lo pido. Yo. . . siempre deje que el gesto de los vientos hablara por mi, a veces en mi ausencia, a veces en la más simple expresión de una mirada llena de culpabilidad. Hoy me hiciste ese tipo de daño, ese, del que siento que es mi culpa, cuando tu me lo haces a mi.


Pero, siempre pasan estas cosas, esas que la vida nos impone cuando nada va mal. Por eso ahora flotamos en la orilla, jugando con olas que nos golpean con la gracia del tiempo, hay tiempo, hay una historia, una que jamás se rompe, bajo una mirada. . . con la que nunca te ahogas.

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