domingo, 27 de septiembre de 2015

Flashes desde dentro.





Desperté, como lo hace quien no tiene despertador, con tus pies fríos, que siempre saben que tiempo hará fuera. Tapada o destapada al contrario del tiempo que haga, como si de una lucha de egos contra la naturaleza se tratase, “pero al que se despierta es a mi” –pensé divertido mientras me levantaba- para toparme con nieve en la ventana, siempre acierta.


- Te seré sincero, lo único que buscaba en mi vida era “la nada” porque sabía que todo no lo podía tener, y entonces apareciste. . . – aun nos conocíamos de hace unos meses.
- Suena como si me culparas de ello – dijo forzando una mueca de falso enfado mientras despertaba.
- Lo hago cada día, al despertarme, justo antes de ver la hora, justo después de ver por la ventana.
- Como si alguna vez tú te levantaras a una hora, me sentiré alagada por que pienses en mí. –dijo riéndose mientras remoloneaba en la cama.


Es así, siempre el mismo alago… esta conversación sin sentido, de despertar sin despertar, hasta recordar, cuanto tiempo llevas muerta.

Pero siempre volvemos a hablar.

Siempre cambias mis cosas de sitio.

Nunca me dejas alcohol para desayunar.

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