sábado, 27 de agosto de 2016

El tiempo de reflexión


En la casa había un reloj, que nunca sonaba, pero que siempre daba la hora... los padres, siempre decían que era mejor que no sonase, su "tic-tac". Decían que era mal augurio, que en cuanto ese reloj sonaba algo bueno o malo pasaba... pero siempre igual de bueno que de malo, y siempre uno tras el otro. Harto en su impaciencia, el niño intento que emitiera algún sonido, que pasara algo, para inconsciencia del, que quería saber hasta qué punto era real.

Le dio cuerda cada día. Exploro cada rincón, cajón y ranura de ese inmenso reloj. Y con el paso del tiempo, semanas, meses, años... se desintereso, pero sin dejarlo de lado. En él, había nacido un cariño y fijación hacia ese reloj enorme.

Ya adolescente, cuando la mente esta en otros sueños... Click-clock-click-clock... y el canto de un cuco que resonó por toda la estancia congelando el tiempo en cada centímetro de la casa. Sonó, lo que nunca había ni debía sonar, nunca en sus 17 años. Lleno de ilusión por el momento singular que estaba a vivir, corrió, corrió y corrió metros que se le hacían km hasta que llego a él... el protagonista que había helado la atmósfera de todo, mientras él estaba absorto e incrédulo… click-clock... Dong… Dong…

No sabía que pensar, que decir o como reaccionar, pero un miedo crecía en el a una velocidad sin precedentes, nublando toda aquella curiosidad albergada de niño. Entonces sonido cálido de la puerta lo despertó... Era un hombre de mediana edad con uniforme.

- Ante todo, quería darle mi pésame, pero necesitamos nos acompañe. Su padre esta con heridas leves pero estable, su madre... su madre lamento decir, ha fallecido.

Quedo impactado, aunque no como cabría esperar. Pensó en su curiosidad, en la ilusión de cómo sería el sonido de ese reloj y como lo había investigado hasta la saciedad en su infancia. Se culpaba así mismo, se odiaba así mismo, tenía el alma desgarrada y no fue hasta que se encontró al hombre agachado en frente suya, que se dio cuenta de que estaba gritando como jamás en su vida.


Había pasado algo bueno, había pasado algo malo. Un padre vivo… por una madre muerta...



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