martes, 12 de julio de 2016

Casados con el odio.



Era una mala zorra, intransigente con los detalles del tipo "gastamos demasiado en alcohol", "empieza una dieta vegana conmigo" y "deberías cambiar de coche si tan quemado esta cariño". . . Escribo sesenta artículos a la semana de quinientas palabras de media par que tengas cinco veces mi ropero, vivas a pie de playa, te folles al viejo que nos trata el jardín, aun por encima le compres tu la viagra, mientras sigue sin dar resultados esos cursos de cocina que debes gastarte coca y que explicarían ese nerviosismo y principio de anorexia. Mientras, yo bebo para escribir, sobre como no vivir, siendo ese "maldito alcohol" el que te da esta vida, que no borro de mi mente. Quiero olvidar que estamos casados, que hago horas en el coche para ver a mujeres que me follan como tu no lo has hecho nunca, dejándome una sonrisa al correrme. . . que se me borra porque tu no me la darás jamas, pero ahí sigo. . . acelerando, quemando el motor por nacionales dejadas de la mano de Odín, por ser temporalmente feliz con desconocidas que no tardaran en odiarme tanto como me odio a mi mismo.
Y sin embargo, a cada año te olvido menos, te odio más, y cargo bala a bala pensando en todos esos hijos de puta que predican sobre amor.

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