martes, 19 de julio de 2016

Suspensión de gotas pequeñas en un gas.


Éramos niebla. Nos gustaba, estábamos ahí delante de todos y nadie podía, ni quería hacer nada... éramos niebla.


Vendíamos una experiencia completa, el viaje de no sentir el suelo mezclado con la sensación de atravesar cálidas nubes, y nadie quería hacer nada.

Un día, un chico de un pueblo tan cercano como para necesitar un vuelo o 9 horas en coche entro.

- Todo el mundo habla, lo quieren. Pero también sois un sueño, un producto del rumor de boca en boca. Hablan de encontrar
os, de ser uno de los que narran desde la experiencia, quienes sois y lo que vendéis. Quieren, pero nadie quiere hacer nada...
Nos abandonó con una historia más, así deben aparecer los rumores. En donde vivía todo el mundo lo susurraba, pero unas ciudades más allá éramos inexistentes, tenía que ser así. El chico, agradable y sentimental como cualquiera de una edad difícil. Terminó riendo, contándonos historias de como un film cambio su vida, quería ser director de cine, dar al espectador una reflexión sobre "si quieres algo, se consecuente, sueña con ello despierto". Y nos abandonó, dejando el "pero", "es que", "quizá",... nos abandonó un hombre y se fue un director de cine.

Éramos y somos, rumor en bocas que quieren, pero que no hacen nada. No culpamos, no esperamos, pero si quieres compartir con nosotros tu ilusión, nos dará felicidad.

Somos tu familia, somos una prueba, somos rumor, somos sencillos, somos tangibles como el roble, somos. . . El humilde local "Le Brouillard".

No hay comentarios:

Publicar un comentario