lunes, 30 de noviembre de 2015

El niño que jugaba en el pasillo, aburrido, mientras los mayores reian sin más.





Cruzo la totalidad de mi existencia cometiendo más errores que aciertos, más errores que aciertos.

Deje los malos humos, pero aun fumo cuando siento que todo es incierto, que nada llevo al acierto.

Sentado, volando, seguro en mis espacios pequeños, abiertos. Que cubrir de sueños crecidos ha absurdos.

Planeo en caída libre, repitiendo un destino en el que vuelo en círculos. . . Reviviendo un final.

Y hace tic-tac, hace tic-tac. Y aunque solo es un sonido en el espacio, se que un día florecerá.

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